Ya les hablé del comienzo del boxeo profesional en Montería, historia que no viví   , pero me la contaron, mi padre  y  Don Fernando Acosta, relató que hice en mi anterior crónica.

Bueno pero este capítulo que voy a contar , si son vivencias, porque ocurrió en la década de los sesenta, teníamos 14 años y fuimos testigo del segundo auge del deporte de los coliflores en la Montería fluvial  romántica y comercial , erguida como la más joven capital desprendida del Bolívar grande, todavía influenciada por el comercio de Cartagena «el Corralito de piedra».

El boxeo Monteriano pasó del teatro variedades , al centro de la capital calles 35 y 36 con carrera tercera,  exactamente,  donde está actualmente almacenes éxito, antiguo LEY, eran los años 60 , Montería un pueblo grande , cuyo  intercambio comercial  lo hacia en lanchas y remolcadores , puedo recordar , la Villa nueva , La Rex y otras que en este momento, no están en mi mente, que surcaban las aguas del Sinú hasta llegar a su desembocaduras en la bahía de Cispatá , para luego enrumbar y llegar  al fortín amurallado de Cartagena de indias la fantástica.

La empresa  de pedro Diaz y cañate Boxing,  comenzaron con una camada de boxeadores del patio con algún  recorrido, entre ellos que recuerde estaban, pedro Espejo hijo del maestro espejo músico de la banda departamental, Pata e Cama peso pesado mecánico de profesión,  Efraín  Hernández  , quien con el tiempo montó una farmacia muy popular que se llamaba la Bonga y cuyo eslogan era  » farmacia la Bonga del hospital a la Bonga solo hay que cruzar la calle», Miguel Vergara «el Zapatero» y otros peleadores entre ellos Emiro López de Cereté , hermano de el gordo «Jamayá», dueño del cabaret » Quinto patio» en la ciudad del oro blanco.

El boxeo tomó un gran auge y había que traer ídolos y púgiles de Cartagena y otros lares para enfrentarlos a los nuestros y buscar mayor rivalidad, Fue así como Montería adoptó al negro Vivanco de María la Baja y se convirtió en invencible derrotando a los del patio ,como también en dos fragorosos combates llenos de sangre y sudor al temible  Tiburón de Marbella , pescador y salvavidas de las famosas playas Cartageneras.

Fué  un desfile de figuras del box de esos tiempos las que visitaron y vivieron, en nuestra Montería de los bares y las bicicletas,  puedo nombrarles a Mario Rosito , quie protagonizó una violenta pelea, ante el venezolano Ruben valladares, dejando todo en el ring ambos peleadores , saliendo cortados en ambas cejas y dejando la camisa blanca del árbitro de la pelea Gustavo Cabrales Sosa , empapada de sangre, el timekeeper o cronómetro campanero.  fue  Salvador Córdoba Marulanda . Si algún lector quiere confirmar esto, le pueden preguntar a Gustavo aún  está vivito y coleando y trabaja en la notaría segunda frente al parque de Bolívar.

CONTINUAREMOS

 

Textos: ALVARO DIAZ ARRIETA

Especial para Revista EXPECTATIVA.

Foto archivo Revista EXPECTATIVA.

 

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