Columna del Rector de la Universidad de Córdoba, JAIRO TORRES OVIEDO, para los lectores de su y nuestra Revista EXPECTATIVA 45 Años ………………………… 𝗨𝗻𝗮 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝘂𝗲𝗯𝗮 𝗣𝗶𝘀𝗮

Recientemente, conocimos los resultados de las pruebas Pisa, evaluación aplicada en 2025 y publicada hace poco. Esta prueba se realiza cada tres años, los estudiantes colombianos obtuvieron un desempeño bajo y retrocedieron en lectura y matemáticas.

En Matemáticas, el país obtuvo 381 puntos (dos menos que en 2022). El 71 % de los estudiantes no alcanzó el nivel 2, considerado el mínimo de desempeño básico. Menos del 1 % llegó a los niveles altos (5 y 6). En Lectura, el puntaje fue de 399, registrando una caída de 10 puntos frente a la medición anterior de 2022. El 55 % de los jóvenes quedó por debajo del nivel mínimo establecido. En Ciencias, fue la única área con una leve mejora, alcanzando 414 puntos.

Estos resultados muestran, en términos generales, que Colombia continúa por debajo del promedio de los países de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en todas las áreas evaluadas. A nivel de América Latina, el país se situó en el sexto puesto en matemáticas, por encima del promedio regional, pero lejos de los punteros como Chile. Es importante resaltar que la medición global reflejó una caída generalizada y preocupación internacional por el rendimiento escolar tras la pandemia y los retos de la era digital.

En 2025 participaron 760.000 estudiantes de 91 países y, a nivel nacional, 7.268 estudiantes de 266 instituciones educativas públicas y privadas, tanto rurales como urbanas. El nombre Pisa corresponde a las siglas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos; proyecto de la Ocde , cuyo propósito es evaluar la formación de los alumnos al final de la enseñanza obligatoria, hacia los 15 años. El Programa ha sido concebido como un recurso para ofrecer información que permita a los países miembros adoptar decisiones y políticas públicas necesarias para mejorar los niveles educativos. La evaluación cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencia científica, con énfasis en el dominio de procesos, la comprensión de conceptos y la capacidad de actuar en diversas situaciones.

Estos resultados han generado todo tipo de comentarios y opiniones, que oscilan entre el pesimismo, la percepción de fracaso y las propuestas sobre lo que debe hacerse para que el país asuma e implemente los correctivos que la evaluación sugiere, diseñando e implementando políticas públicas en materia educativa.

En reflexiones recientes se ha señalado que, en el contexto internacional, Colombia se ubica entre los países con peor desempeño de la región en las pruebas Pisa , con puntajes por debajo de los países de la Ocde y de la mayoría de los latinoamericanos. Además, los estudiantes del nivel socioeconómico más bajo, que habitan en zonas rurales y asisten a colegios públicos, han presentado sistemáticamente los peores resultados en las pruebas estandarizadas. La brecha entre el quintil de ingresos más alto y el más bajo es de casi 100 puntos en cada una de las áreas evaluadas.

En cuanto al género, también se observan diferencias: los hombres tienen mejor desempeño en matemáticas y ciencias, mientras que las mujeres obtienen mejores resultados en lectura. En este sentido, los resultados de las pruebas PISA se alinean con la tendencia de las pruebas Saber 11, donde persisten las brechas sociales y se amplían entre grupos étnicos, colegios privados y públicos; así como entre instituciones rurales y urbanas.

En consecuencia, el fracaso no es solo del sistema educativo, sino del país y del Estado, que no ha considerado la educación como un derecho fundamental ni como prioridad para construir nación. Tenemos un sistema educativo que refleja el país que hemos construido: profundamente inequitativo y desigual. Por ello, debemos centrar los esfuerzos en transformar las causas y no quedarnos únicamente en la discusión de las consecuencias, señalando responsables.

En definitiva, no se trata de un fracaso, sino de una oportunidad para repensar y reconstruir el país desde la educación.

 

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