Columna del Rector de la Universidad de Córdoba JAIRO TORRES OVIEDO, para los lectores de Revista EXPECTATIVA 43 Años. Intentaron silenciar

Recientemente, el otrora poderoso jefe paramilitar Salvatore Mancuso declaró ante los jueces de la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, su participación y la del ejército paraestatal que comandaba; sobre la verdad de las acciones militares ejecutadas; como fueron: asesinatos, masacres, desplazamientos, desapariciones forzosas, despojo de tierras y el accionar político en materia de financiamiento, intervención en política, control territorial, jurídico y social; es decir, las estrategias implementadas para ejercer poder militar, político, económico y social; ante la mirada indiferente y cómplice del Estado. La verdad acerca del conflicto armado interno tiene muchas narrativas; dependiendo de quienes la cuenten, creando con ello, muchos relatos y ficciones tan reales como fantasiosos. Pero, sin lugar a equívocos; podemos decir que, fue una guerra de perdedores; ocasionando con esto, degradación y barbarie; que dejó profundas heridas sociales que aún no cicatrizan; lo cual ha generado nuevas violencias que se repiten de manera continua.

Las declaraciones de Mancuso ante la JEP merecen toda la atención de los organismos competentes a nivel nacional e internacional y la sociedad civil; por ser la confesión sistemática de hechos de violencia más brutal, que hacen parte de una página de nuestra historia reciente, narrada por uno de los protagonistas, que aún vive; quien actuó como líder, ideólogo y determinador de crímenes de lesa humanidad. Capítulo especial que merecen las declaraciones de Mancuso; sobre como el proyecto político-paramilitar que vulneró y asesinó un sector del estamento intelectual y pensante de la sociedad, representado en las universidades públicas; ejemplo de ello, la Universidad de Córdoba; que evidencia la intervención irracional y violenta que acabó con la vida de profesores, estudiantes y trabajadores; un proceder criminal selectivo, cuya finalidad fue silenciar el pensamiento y la conciencia crítica inherente al mundo universitario; del mismo modo, el pensamiento y la intelectualidad nacional, simbolizado en hombres y mujeres; en su mayoría jóvenes; la barbarie ejercida exterminó parte del pensamiento de la sociedad colombiana.

Lo anterior, es un fenómeno característico de los sistemas dictatoriales y totalitarios construidos sobre la violencia y el miedo; donde no se permite el uso de la conciencia crítica. En la historia de la humanidad, esta práctica del miedo y terror, han sido recurrentes; con el propósito de construir un estado opresor y violento, sin oposición y soportado en el miedo. Pero Mancuso y su ejército criminal, se equivocaron; desconocieron una lección clave de la historia; “el pensamiento, lo pueden silenciar y marginar transitoriamente; pero no destruir”. El pensamiento es una construcción humana, con un poder liberador y transformador que ha sobrevivido a momentos y épocas violentas de la humanidad. La Unicórdoba y sus estamentos son muestra sensible y dolorosa de los hechos en mención; la intentaron silenciar desde todas las formas de violencia: extrema izquierda, extrema derecha y politiquerías; sin lograrlo. Su capacidad de resiliencia, carácter y convicciones propias de su naturaleza y esencia permitieron sobrevivir para cumplir los sueños de muchos. Por ello, el mejor legado para entregar a las presentes generaciones, en especial los jóvenes, son, escribir estas páginas dolorosamente pensadas desde nuestra memoria histórica; y así esclarecer la verdad para que esto nunca vuelva a repetirse.

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