Columna del Rector de la Universidad de Córdoba, JAIRO TORRES OVIEDO, para los lectores de su y nuestra Revista EXPECTATIVA 45 Años ……………………………………… La propuesta de ASCUN para el país político

Colombia se aproxima a un nuevo ciclo político en medio de polarización, transformaciones profundas que no admiten respuestas fragmentadas. La reducción sostenida de la población joven, el impacto transversal de la inteligencia artificial, las tensiones crecientes en salud mental, la presión por aumentar la productividad y la urgencia de consolidar una economía basada en el conocimiento configuran un escenario que exige decisiones estructurales. En este contexto, la educación superior no puede seguir tratándose como un asunto sectorial ni como una variable secundaria del debate electoral. En sentido estricto, debe ser una política de Estado.

Las Instituciones de Educación Superior que hacen parte de la Asociación Colombiana de Universidades – Ascun han construido el documento «Educación superior: una apuesta intergeneracional por Colombia» Propuestas de Ascun para el próximo Gobierno y Congreso de la República 2026–2030″, con el propósito de aportar al debate público desde la experiencia acumulada del sistema universitario. No se trata de una agenda coyuntural ni de un pronunciamiento reactivo. Es el resultado de un proceso de diálogo rectoral, análisis técnico y construcción colectiva orientado a formular propuestas de mediano y largo plazo.

El punto de partida es reconocer los avances alcanzados. Colombia ha ampliado la cobertura, ha fortalecido la educación pública y ha diversificado su oferta institucional. Sin embargo, estos logros conviven con tensiones estructurales que requieren acuerdos sostenidos en el tiempo. La sostenibilidad financiera del sistema mixto, la permanencia estudiantil, la transformación del aseguramiento de la calidad, la articulación territorial, el impacto de la ciencia y la adaptación a la revolución digital no pueden resolverse con decisiones aisladas ni con reformas parciales.

Por ello, el documento organiza sus planteamientos en torno a ocho preguntas estratégicas que buscan estructurar la conversación nacional.  ¿Cómo garantizar que más estudiantes accedan, permanezcan y culminen sus trayectorias educativas? Este desafío va más allá de ampliar cupos. Implica reconocer la diversidad estudiantil, enfrentar las brechas socioeconómicas y construir un modelo de financiación integral que fortalezca tanto la oferta como la demanda, asegurando estabilidad y previsibilidad en el tiempo.

¿Cómo elevar la calidad y el reconocimiento del sistema colombiano? La respuesta pasa por consolidar un Sistema Nacional de Educación que facilite la movilidad entre rutas formativas, promueva el aprendizaje a lo largo de la vida y transforme el aseguramiento de la calidad hacia un enfoque de mejoramiento continuo, innovación y pertinencia.

¿Cómo lograr una presencia territorial verdaderamente pertinente? La expansión no puede limitarse a infraestructura física. Requiere oferta académica articulada con vocaciones productivas regionales, fortalecimiento de capacidades en ciencia e innovación en los territorios y liderazgo universitario en procesos de descentralización y desarrollo sostenible.

¿Cómo aumentar el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación? Colombia necesita más recursos para I+D+i, pero también mayor eficiencia en su ejecución, seguimiento riguroso y articulación efectiva entre universidad, Estado y sector productivo. La investigación universitaria debe convertirse en motor tangible de transformación regional y nacional.

La reflexión del sistema mixto de educación superior plantea cómo visibilizar el aporte de las universidades a los desafíos actuales y futuros, cómo fortalecer la cooperación internacional y consolidar una relación más coherente entre educación superior, empleabilidad y desarrollo económico.

Un eje fundamental es el bienestar. La salud mental, física y emocional de las comunidades universitarias se ha convertido en un desafío estructural que impacta directamente la permanencia y la calidad académica. Abordarlo exige políticas institucionales y nacionales coordinadas, con enfoque preventivo y corresponsable.

Otro eje ineludible es la transformación digital. La inteligencia artificial abre oportunidades significativas para la docencia, la investigación y la gestión, pero también plantea dilemas éticos y desafíos en la soberanía tecnológica. Las universidades no pueden limitarse a adoptar tecnologías; deben liderar su desarrollo, regulación y apropiación responsable.

Finalmente, el documento subraya la necesidad de preservar un equilibrio armónico entre autonomía universitaria, rendición de cuentas e inspección y vigilancia. La confianza social en la educación superior se fortalece cuando existen reglas claras, transparencia institucional y estabilidad normativa que permiten a las universidades cumplir su misión académica y social.

Desde Ascun reiteramos la disposición del sistema universitario para contribuir técnicamente al debate público y participar en escenarios de diálogo con el Gobierno, el Congreso y la sociedad civil. La educación superior no pertenece a una corriente política ni a un ciclo electoral. Es un patrimonio colectivo que sostiene la equidad, la innovación, la democracia y la cohesión social.

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