Por: MANUEL NÚÑEZ, especial para los lectores de su y nuestra Revista EXPECTATIVA 45 Años.
La Gaita es un proceso milenario, de muchos años, inclusive a la llegada de los españoles a nuestro territorio de América, ellos encuentran en los primitivos que tocaban algunos instrumentos con la boca.
Instrumentos eran troncos con parche de cuero, que ellos tocaban. El folclor de Colombia arrancó con éxito bajo la orientación de Delia Zapata Olivella, que cruzó la frontera llevando a Europa y a Rusia, un grupo de gaita llamado “Los Gaiteros de San Jacinto”, de Toño Fernández y Juan Lara, también su hermano, Manuel Zapata Olivella “El Gran Putas”.
También ayudó el éxito de nuestro folclor. Los Gaiteros de San Jacinto, tuvieron muchos éxitos en nuestro país y fuera de él. Existe la gaita macho; la que tiene un solo hueco y la hembra; la que tiene cinco. En Oveja – Sucre, se hace el concurso de Gaita Corta. En los pueblos de Córdoba, existe un aire llamado “Chuana”, que es la Gaita Montañera. La gaita se toca de manera vertical, teniendo en cuenta la entonación de los labios y la digitación de los dedos de las manos en los huecos. Este ritmo de gaita se generalizó en el viejo Bolívar; o sea, en las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba.
Actualmente en el municipio de Ovejas se realizan concursos de la Gaita Corta y de la Gaita Larga. El porro, este ritmo autóctono regional, nació el día que un recolector momposino en las tabacaleras del Carmen de Bolívar, tocó una gaita con un clarinete y no como se acostumbra a tocarla con pito de papaya, o pito de cera con pluma de pavo, la cera ajustaba la pluma de pavo al carrizo o caña del pito.
Existe la chuana que se toca con pito a la que se le llama “Gaita Montañera”. El folclor son las manifestaciones culturales. En la ciudad de Montería se hacía un homenaje al folclor en la margen derecha del Río Sinú, en la Avenida 20 de Julio, hoy Avenida Primera, en estos momentos se encuentra la mejor atracción turística de la ciudad, llamada Ronda del Sinú.
A este festival del río convergían variedad de aires musicales tales como, carángano, marimba, violina, pitos, chuanas (gaitas) y porro. Este último aire fue trasladado literalmente a San Juan de Pelayo por los abogados Guillermo Valencia Salgado “El Compae Goyo”, Francisco “El Kiko Mausa” y Bladimiro “El Blado” Angulo Madera, organizaron el Festival Nacional del Porro, cuya primera versión fue en 1977, teniendo como presidente de la junta Organizadora al ingeniero Jesús “El Chucho” Hernández Galván. La primera banda ganadora fue, “19 de Marzo Delaguneta”.
En este espectáculo folclórico se reunían bandas de músicos de todas las regiones del país y se realizaba alrededor del 26 de Junio, el día del Patrono San Juan Pelayo. Ante su destacada actuación en el baile del fandango, se tomó como patrimonio cultural del Festival a “María Varilla”, este es el icono, símbolo del porro en el departamento de Córdoba. Esta extraordinaria bailadora de fandango es comparada con la bailadora cubana Yolanda Montes “La Tongo Lele” y la bailadora dominicana Isadora Duncan. Este estandarte del fandango nació en el triángulo comprendido entre Lorica, San Andrés de Sotavento y Punta de Yánez.
Un día partió de Lorica en una lancha rumbo a Tierra Alta. Recordemos que Río Sinú era totalmente navegable, desde su nacimiento en el Nudo del Paramillo, hasta su desembocadura en Boca Tinajones. Con su familia, su señora madre, su hermano y su padrastro “El Indio Pérez”. Al atracar esa embarcación en el puerto de Montería, ella decidió quedarse en esta ciudad y su familia continuó el viaje hasta Tierra Alta. Rápidamente hizo amistad con “La Jirafa” y “La Dominó”. Las tres arrendaron una accesoria, cuarto o pieza para vivir.
Esta habitación estaba desocupada porque para esos días habían asesinado a un carnicero cubano. Dicha pieza estaba ubicada en la Calle 13, hoy Calle 33. Era una calle de ambiente, como lo es La 41 actualmente, en donde existían cabarets, los cuales eran salones de bailes que más tarde se prostituyeron en casas de lenocinio en la que habitaban mujeres de la vida alegre. Ellas convergían con frecuencia al Festival del Río. María Varilla se sostenía lavando y planchando ropa de la calle. Tenía una relación furtiva con un ganadero que vestía de blanco y la visitaba en las noches de luna clara. Lo de “María Varilla”, se origina porque en un Fandango de Mocarí, ella pedía con mucha insistencia que repitieran un porro que le llamaba la atención, por la empatía entre el clarinete y la trompeta.
La banda que amenizaba el fandango era “La Arribana”, que dirigía Primitivo “El Primo” Paternina. La llamaron y le preguntaron su nombre; ella dijo “María”. Como era magra, flaca, delgada, el porro inédito, que ella tanto pedía, fue llamado “María Varilla”, que hace parte de los porros clásicos, como “El Binde”, “Sábado de Gloria”, “El Pájaro”, “Soy Pelayero”, “Fandango Viejo Pelayero”, “Los Tres Clarinetes” y otros más.
