Crónica: … Cuando la ‘Luna de junio’ se trasnochó, porque el sol no quiso despertar

Por Juan Rincón Vanegas@juanrinconv … especial para los lectores de su y nuestra Revista EXPECTATIVA 45 AÑOS

Aquella luna de junio que muchas veces se trasnochó porque el sol no quiso despertar, fue la misma que el compositor Rosendo Romero Ospino, pudo mirar fijamente teniendo fe en el corazón hasta pretender que las penas huyeran y el amor no sufriera de ansiedad.

En los arreboles del sentimiento ‘El poeta de Villanueva’, musitó diversos versos, le puso la más dulce melodía, repitió su cariño para que la fuerza de la vida alumbrara el lugar preciso, y no borrara el recuerdo envuelto en adioses.

Después de componer esa canción ‘Luna de junio’, se la hizo escuchar detenidamente a su hermano Israel Romero y al cantante Rafael Orozco, quienes integraban El Binomio de Oro. Ellos, aplaudieron ese poema cantado y lo grabaron en el año 1981.

Han pasado 45 años y se sigue escuchando esa llamativa obra. Al hablarle a su autor de la fecha, reflexiona para contar la historia de aquella luna, la cual también ha despertado la inspiración de poetas y compositores. Precisamente, Gloria Fuentes declamó. “En las noches claras, resuelvo el problema de la soledad del ser, e invito a la luna y con mi sombra somos tres”.

El maestro Rosendo Romero, antes de empezar a contar, cantó uno de esos versos. “Luna de cantos vallenatos, del río rumoroso, luna de siglos el arte noble te hizo inmortal, pero en las noches de junio no vibraré contigo. Ten la certeza que no haré lo mismo que con el tiempo vengo repitiendo, ya vuelve mi cariño”.

Entonces al llegar a la pista de aterrizaje del sentimiento, narró la historia que lo llevó a ponerle oficio a su memoria. Una especie de reflexión cantada con suspiros de esperanza. “En el año 1980 estaba de novio con quien fue mi primera esposa Saida Mattos Ovalle. Nos conocimos en Barranquilla en una noche de Carnaval y además estudiamos en la Universidad Autónoma del Caribe. En medio de los inconvenientes que se presentan por el no gusto de los padres de familia con el novio, nos tocó escaparnos y nos fuimos a casar en Medellín”.

Continúa con su narración. “De ahí nace la canción con la luna compañera de mi inspiración, la cual venía relacionando en muchas de mis canciones, caso ‘Fantasía’. En este caso eran dos lunas, la de mayo y la de junio, por nuestros cumpleaños. Con el tiempo esa canción se convirtió en un clásico vallenato que me ha dado enormes satisfacciones cada vez que la interpretó en distintos escenarios”.

Después, volvió a visitar el ayer, exactamente en esos versos que no han cambiado en la hoja, pero sí en su memoria, pensando que el destino marcó la ruta del amor donde el corazón muchas veces se desbordó, entonces el tiempo no supo dar los pasos precisos. “Hay veces se me ocurre a mí pensar, que el amor viene lleno de ansiedad, se alojará en mi pecho como un verso del alma”.

Noche sin lucero

Rosendo Romero continuó amarrado a los recuerdos de los cuales nunca ha querido soltarse para indicar sobre la primera canción que le grabaron. Precisamente, lo hicieron Jorge Oñate y Nicolas ‘Colacho’ Mendoza en el año 1976, titulada ‘Noche sin lucero’.

“Quiero morirme como mueren los inviernos, bajo el silencio de una noche veraniega. Quiero morirme como se muere mi pueblo, serenamente sin quejarme de esta pena. Quiero el sepulcro de una noche sin luceros, luego resucitar para una luna parrandera. Quiero morirme bajo el beso de una novia y en cada verso de un paseo villanuevero”.

“Me estrené en la pasta sonora con esa canción. Esa fue la mejor manera de presentarme como compositor. A mi poesía le puse música y me arrojó grandes resultados. Logré no temer miedo de nada, ni al viento cuando viene de frente. Logré cumplir mis sueños de poeta”, contó Rosendo Romero.

Sin perder el impulso agradeció a Dios por haberle dado el talento justo, por recibir los aplausos necesarios, y que la música vallenata siga produciendo emociones positivas. “Espero que los cantos y las notas de los acordeones regalen esas alegrías inconmensurables sirviendo de alimento espiritual para el país y el mundo”.

En el diálogo con el maestro Rosendo Romero, se respiró poesía y sensibilidad. También flotó el romanticismo, la esperanza, el amor y la alegría. Además, sigue siendo de los pocos compositores que canta, ejecuta el acordeón y la guitarra. De esa manera, con él se disfruta al máximo de una verdadera parranda vallenata.

También ‘El poeta de Villanueva’, nuevamente quiso robarles los minutos a las horas para observar la luna en el sexto mes del año, haciendo posible que se multiplicaran sus ilusiones, y alejaran aquellas soledades. Es así como esa luna se ha encargado

de alumbrar por siempre su corazón para seguir siendo un soñador enamorado, el mismo que se asoma a los días como fruta madura que cae al suelo.

La luna de junio para él es especial porque siempre estaba en sus versos saboreando alegrías, sinsabores, sembrando la semilla de la inspiración y levantando un puente para su alma. En fin, sus canciones son un eco que avanza sin detenerse y los sueños arrullan el corazón.

 

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