TEXTOS: MANUEL NUÑEZ RAMIREZ (exclusivo para Revista EXPECTATIVA)

Al llegar a Puerto Escondido, rincón de paz habitado por gente hospitalaria, es dejar tendido en la carretera los problemas cotidianos y hasta el estrés, la enfermedad moderna, esta tierra del caribe privilegiada por playas seguras como son “las playas del 20 de julio” o chucunate, la del caracolí que llega hasta la caleta en el barrio abajo y la playa de Puerto Escondido el viejo, en la boca del rio Canalete, en el verano se forma la ría o sea la separación del rio con el mar formando un limo que utilizan los niños para hacer deporte, al que coloquialmente le llaman playa. También existen las playas del «Hoyito» en la cual se encuentra un pequeño muelle y al frente de Puerto Escondido encontramos la paradisíaca isla de Tortuguilla sembrada de cocoteros y posee un oasis en su superficie, esta isla ha servido a los navegantes de embarcaciones de cabotaje para refugiarse de los vientos huracanados y el mar de leva.

Esta isla fue apetecida por el teniente general GUSTAVO ROJAS PINILLA, pero nunca concretó su posesión. el cerro el tortugon , cantera en la producción de ñame y que hace tiempo se hizo una exploración por Intercol con la posibilidad de encontrar petróleo, atracciones turísticas como la diminuta estatua de Simón Bolívar que en una colecta pública encabezada por Feliz Seña Valdez se talló en Cartagena de Indias, que en una crónica el Periódico el Tiempo de Bogotá, consideró esa diminuto monumento del libertador Simón Bolívar en su caballo la más pequeña de todas las elaboradas en el resto del mundo y la otra atracción turística el muelle, y el volcán de lodo situada al noreste del pueblo próximo al paraje “los dos caminos”, la afluencia de visitantes es casi permanente, su lava se utiliza mucho para los problemas de la piel, que algunos se introducen en el cráter para untar todo su cuerpo de esta panacea, que muchos llevan en botella este producto medicinal.

Esta población se formó por asentamientos de afros descendiente provenientes de pueblos e islas del viejo Bolívar pescadores, raiceros estos últimos venían persiguiendo la quina que es la corteza del quino, de ahí se extrae la quinina que tiene poderes terapéuticos para el estado febril de los enfermos.

Esta etnia que lleva el ADN de la música aportó al folclor el baile del bullarengue que consiste en elementos musicales de percusión, tales como el tambor macho y el tambor hembra y las tablitas que equivalen a la clave que se le llamó el golpe con un metal que golpeaban los negros con el maderamen de los barcos cuando eran traídos a las colonias españolas, este aporte al folclor se fue trasmitiendo de generación en generación, recordamos a los tamboreros Robinson Morelos “ El Pirulita” Buenaventura Barrios “Buena” Julio Galván “El zungo” Custodio Sánchez “El neque” José “repelencia” Morales, otras las bailadoras Luisa Berrio, Pacha Vitola, Eulalia Medrano “Ula” Julia León, Damiana Morales, Eufrasia Simanca, Guadalupe Morelos “Lupe”, Fermina Morelos y Galatea Morelos “Gala” y el extraordinario bailador un fuera de serie Sabas Franco, posteriormente se creó un reinado popular con invitaciones a pueblos del caribe y otros, como “Los Córdobas”, Arboletes, San Juan de Urabá, Mulatos, Necocli, Damaquiel, Zapata; Turbo, Apartado, Carepa, Moñitos, San Bernardo del Viento, Maria la Baja, entre otros.

El primer reinado salió elegida la participante local Vilma Nuñez Rhenals, bisnieta de Galatea Morelos “Gala” imitando a su bisabuela cuando en medio del baile le ponía el pie al tambor.

De Bocachica llegó a Puerto Escondido Ricardo Padilla con sus hijos, montó una empresa, carpintería, ebanistería y peluquería. También con sus hijos Ricardito Padilla Facette, Ricardito Padilla Miranda, Orlando Padilla Miranda y Fortunato Padilla Miranda conformó un conjunto musical de guitarras, el tocaba el violín y sus hijos las guitarras y las maracas, otro que ocasionalmente tocaba las maracas era Carlos Martinez  Agames “El ñoño”, este personaje a pesar de sus limitaciones físicas era alegre y entusiasta y en las parrandas del

pueblo era el auxiliar de parranda del estrato seis (6) es un personaje inolvidable, que tenía un casino de cartas y dominó y que acudían en distintas horas personajes respetables del pueblo, otros personajes que podemos agregar son “El Chijo Acosta”, “El Niño Díaz” Jesús Ramírez “Chocorito”, Julio Zurique “El Maquina” José Sansón Miranda Medrano “Dacson”, Beneranda Pitalua “Bene”, Juana Fuentes (Juana Fruta” y tomas Atención “el Inventor”, este orate personaje vivía en una gruta o cueva construida con palma zing y lata en que venía empacado el fosforo guacamaya, poseía una finquita en la que tenía siembras de plátano, yuca, banano y otros productos. Le gustaba las peleas de gallos tenía tres cuyos nombres fueron mete el clavo, saca el clavo y remacha el clavo, tenía un caballo llamado el Trueno, una yegua llamada Centella y un burro llamado Relámpago, todos los domingos iba a misa vestido de blanco, en la terraza de su vivienda empotro una caña brava a través de una polea izaba la bandera colombiana y con esa polea, también subía una linterna encendida a las 6:00 pm que muchas veces servía de guía a los navegantes que viajaban por el mar caribe, eso de inventor nació ese apodo porque él decía “Dios crea y el hombre inventa”, cuando llegaba a las tiendas a comprar decía: Veneranda invente despacharme una libra de arroz, María Dolores invente despacharme un coco, una persona muy respetuosa.

No podemos soslayar la presencia en Puerto Escondido de Diógenes Galván Paternina, (pelayero) quien,  muy joven llego a este pueblo buscando mejores horizontes y con el tiempo se convirtió en un comerciante todoterreno con su radio reacción de Cartagena al puerto de Colon Panamá su centro de operación estaba en Puerto Escondido (Bolívar) en donde se ganó la consideración, respeto don Diógenes quien así lo llamaba la población tenía sentido de pertenencia por esa tierra caribeña – en su tienda contó una anécdota a sus contertulios Alonso Negrete Cordero, Antonio Valderrama Mondol, Pedro Negrete Padilla, Manuel Núñez Ramírez, que programo un viaje a Paris – Francia pero que haría una escala en Chicago – Estados Unidos donde vivía un familiar esta coyuntura fue aprovechada por un grupo de músicos, comerciantes y ganaderos quienes hicieron una colecta publica para que don Diógenes les comprara unos instrumentos de vientos para las bandas pelayeras, que necesitaba una banda completa en su relojera llevaba el dinero para comprar estos instrumentos nuevos la envió por Cartagena y de ahí al puerto fluvial de carrillo donde lo recibieron músicos y curiosos, anoto don Diógenes que se frustro el viaje a Europa por el estallido de la primera guerra mundial 1915 y regreso a Colombia.

La familia Oviedo proveniente de tragedias, San Pelayo se estableció en Puerto Escondido, formando un grupo al que llamaron “Choana” o sea la gaita montañera en que Ángel Oviedo (padre) tocaba el pito de cera, para ello empleaba pluma de pavo, su hijo Eugenio Oviedo “Geño” tocaba el redoblante y su otro hijo Juan Oviedo tocaba el tambor.

A Puerto Escondido llegó Pablo Díaz, proveniente de paso nuevo, San Bernardo del Viento con un acordeón terciado que con otros amigos organizó un conjunto del cual existen varias composiciones, “la libra de hueso” y “el bollo” Pablo alternaba el acordeón con el machete, era un campesino. Podemos anotar que por petición de su señor padre Dagoberto Rhenals Ex alcalde de Puerto Escondido le enseñó a ejecutar el acordeón a su hijo Yuri Rhenals quien actualmente es un profesional de la música de acordeón y ya tiene grabaciones.

Otro que agregó su granito de arena al folclor de Puerto Escondido fue Cesar Serna “El diablo” quien con una hoja de limón y un taburete interpretaba canciones para amenizar parranda.

Analizando el ADN de Emilia Galvis, su árbol genealógico encontramos que su abuela Luisa Berrio era Bullerenguera, su señora madre Lorencita bailadora de Bullarengue y su señor padre Narciso Galvis tocaba violín y guitarras y también cantaba, en Telecaribe existe un programa dirigido por el tres veces Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez llamado “programa de veteranos”, este hizo una presentación de Emilia Galvis cantando y bailando Bullarengue. Recordemos que el Checo Acosta grabo hace poco una de sus composiciones llamada “El Guacamayo Prieto” en las nuevas generaciones destacamos al tamborero “Tito Avila”, Edwin Flórez y Lucho Ramírez.

 

Foto: Revista EXPECTATIVA.

 

 

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