REPORTAJE GRÁFICO DE REVISTA EXPECTATIVA: En la que el Obispo de Montería Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, dónde le concede el reintegro a sus labores sacerdotal al presbítero padre Eustorgio Manuel Galindo Jiménez, en la iglesia María Auxiliadora de Montería. ….

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MONTERIA CORDOBA-. En  horas de la tarde al promediar las 5:30 de la tarde de éste Viernes 2 de Octubre 2026, con la presencia del señor Obispo de Montería Monseñor, Rubén Darío Jaramillo Montoya, de varios presbíteros de Montería, el sacerdote Orlando López, Orly Palomo, sacristanes, monjas, feligreses, familiares y seguidores del padre Galindo, la ceremonia se inició con la entrada al recinto de esta parroquia por los enviados de Dios a la ceremonia del reintegro del presbítero Eustorgio Manuel Galindo Jiménez, que despues de 8 años de haberse ausentado como sacerdote de predicar la palabra en la iglesia católica, Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien empezó a dar la bendición  a los presentes, se inició con la palabra del exjuez de la República doctor Marcelino Villadiego, se procedió a la entrega de los útiles correspondientes al padre Galindo como la colación de la bata y del juramento de rigor, el señor Obispo de Montería monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien en días anteriores que mediante Decreto Diovesano 018 del 30 de Marzo dee 2019 se impuso a tenor del canon 1333 de la Diócesis de Montería le da el perdón de la pena medicinal de suspensión del ejercicio del Ministerio al Presbítero EUSTORGIO MANUEL GALINDO JIMÉNEZ, el cual se realizó en horas de la tade de éste Viernes 2 de Octubre del presente año, en la iglesia María Auxiliadora de Montería, Monseñor en sus palabras hizo la debida explicación a los presentes y se refirió a la importancia  del padre Galindo que en todo el sentito de la palabra de Dios es un excelente ser humano que ha dado muestra durante estos 8 años de su ausencia  de la iglesia católica en Córdoba y pasando todos los filtros que exige la iglesia tomó la decesión de darle el retorno a la iglesia que tanto lo necesita, luego se procedió en la que el presbítero Eustorgio Manuel Galindo Jiménez en unión con monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, realizaran la eucaristía a seguir y despúes de entregar la ostia correspondiente a los feligreses presentes, el presbítero Eustorgio Manuel Galindo Jiménez….. se refirión en un sentido mensaje de Agradeimiento de esta manera: ,,,

«Buenas tarde, …Queridisimo Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hermanos en el Ministerio sacerdotal, querida familia, querida comunidad.

Volver a estar ante este altar, no es para mi un acto de rutina ni el simple cumplimiento de un protocolo formal. Es sobre todas las cosas es un acto de profundo amor de Dios y la iglesia para conmigo.

Durante este tiempo en el que me mantuve al margen del Ministerio activo, me tocó recorrrer un camino hacia adentro.

Un camino sin  vestiduras ni títulos, donde me encontré cara a cara con mi propia fragilidad, con mi humanidad y con las preguntas que aveces nos quedan por dentro. Fue un tiempo de destierro; un desierto necesario, espero por momentos, por donde la gracias de Dios. Nunca dejó de murmurar en el silencio. Es verdad que mis motivos fueron sociales sin embargo este tiempo me llevó a pensar que es más bonito servir al pueblo desde Dios, desde la iglesia y desde mi Ministerio».

Luego dijo: «Aveces tendemos a olvidar que el sacerdote,  antes de ser un guía o un pastor, es un hombre hecho de barro. Un barro quebradizo, susceptible a las tormentas de la vida, a las preocupaciones por su familia y sociedad, a los cansancios del alma y a las pausas que la existencia nos exige para reparar lo que se ha desgastado. Pero hoy -apunta- comprendo con más claridad que Dios no elige recipientes perfectos, elige vasijas de barro para que sea evidente que la fuerza y la luz provienen de él, y no de nosotros».

Luego siguió con su palabra: «Regreso fortalecido en la humildad, con un corazón más sereno, más compasivo y muho más cercano al sufrimiento y a la búsqueda de la instauración del reino de Dios. …señala- Quiero seguir siendo ese pastor que va tras la oveja descarriada para llevarla al redil de Dios. Hoy Dios y la iglesia me confirman una vez más que el carácter sacerdotal no se borra y que la verdadera llamada está en el Altar y los sacramentos. En este tiempo me detuve a entender que los cambios más profundos no nacen de las leyes o los partidos si no de la conversión del corazón»

Y apuntó: «Por eso,  ante usted, Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya,, ante mis hermanos presbíteros que me sostienen con su fraternidad y ante esta comunidad que me acoje, me dispongo  hacer pública mi confesión de fe, no como quien recita una fórmula aprendida , si no como  quien vuelve a pronunciar sun «SI» consciente, madurado n el  silencio, probado en la vida y abraqzado en la esperanza. Regreso para ser el pastor de todos, sin bandos ni collares, consagrado unícaemente  a Cristo y nuestra  comunidad»

También dijo: «Les pido humildemente que oren por mí. Que me ayuden a ser pastor según el corazón de Cristo; humano, cercano y testigo sencillos de la misericodia#.

Y terminó diciendo: «La vocación sacerdotal es el llamado de Dios a servirle de manera especial, siguiendo el ejemplo de Jasús. La función del sacerdote es guiar: enseñar y cuidar a la comunidad. En un momnto único para analizar nuestras vidas y escuchar el llamado de Jesús ….con aprecio y bendiciones, que Dios los guarde y los bendiga siempre»   Amén».

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